Actualmente sigue existiendo un raro ambiente en torno al conflicto venezolano. Es una mezcla del optimismo de la mayoría, con el pesimismo fabricado de una minoría. Como es natural la participación popular en las actividades que convoca Juan Guaidó ha bajado, pero eso no es para alarmarse aún. Es normal que luego de cuatro meses de lucha, varios se alejen de las manifestaciones.

A pesar de las dificultades la vida continúa y cada vez con mayores dificultades que enfrentar. Hay varias buenas señales que analizaremos en esta columna, pero hay una que es significativa y es que la jauría de las redes sociales arreció la campaña contra Guaidó y eso indica que aún va en el camino correcto ¿Por qué? Por una razón muy sencilla y es que una parte de esa jauría son parte de los laboratorios de propaganda y contra propaganda del régimen y estos aceleran sus planes en la medida que huelen riesgos. Pero otra parte de la jauría es parte de los líderes opositores que ven en JG a un enemigo al que deben empujar hacia el fracaso. Lo importante es que en el oficialismo no han podido recuperar la confianza entre ellos. Cada día están más alejados. Cada día hay mayor desconfianza. Maduro sigue aislado por los cubanos. Sus apariciones públicas cada día son más esporádicas y prefabricadas. Las negociaciones avanzan y los cubanos trabajan para que sea de acuerdo con sus planes actuales, tal como hemos revelado en esta columna.

Por eso Diosdado Cabello está tan urgido de sumar cartas de negociación a su favor, ya que aún está fuera de cualquier acuerdo. Hay mucho movimiento que presagia una posible salida en poco tiempo. Lo alarmante es el acelerado deterioro del país. Cada día es más cuesta arriba sobrevivir en Venezuela. Cada día es más difícil acceder a alimentos y medicinas. Cargar gasolina será cada vez más complicado porque las reservas están en niveles muy bajos. Mientras las dificultades cada vez son mayores, aumenta la migración de venezolanos que escapan como sea de la crisis. Esperemos que la solución final llegue antes de lo que muchos pensamos.

Diosdado Cabello

La actual oleada de represión contra la oposición la comanda directamente Diosdado Cabello. Fíjense que todas las operaciones las ejecuta el Sebin directamente, ya que DC recobró su control a partir del regreso del general Gustavo González López a la dirección de ese organismo. Cabello está muy claro que el 30 de abril estaba siendo sacrificado y por eso se movió para abortar los planes de quienes se habían comprometido con la oposición y con Estados Unidos. Aún sigue fuera de cualquier acuerdo. Las acusaciones de supuestos nexos con el narcotráfico le quitan posibilidades de acordar su salvación. La mayoría quiere su detención y enjuiciamiento. Con el fin de alcanzar sus objetivos tiene a Maikel Moreno actuando para satisfacer sus intereses de dictar medidas contra diputados y dirigentes de la oposición, con el fin de presionar para ser incluido. El presidente del TSJ está obligado a cumplir porque los gringos revelaron su participación el 30A. Cabello sabe muy bien en lo que anda Maduro y los cubanos. Ante sus urgencias esperemos más amenazas públicas y acciones desesperadas. Diosdado hasta los momentos está solo en su afán. Maduro cuenta con Cuba para encontrar una salida satisfactoria para él, mientras DC está sólo con sus subalternos. Está tan temeroso por lo que pueda ocurrirle, que ordenó el traslado del general, Miguel Rodríguez Torres, a una celda especial de aislamiento en Fuerte Tiuna, porque supone que él estaba asesorando a quienes tratan de generar la caída del régimen. DC tiene la misión de ingresar a la negociación antes que Maduro y los cubanos consigan lo que están trajinando con Cuba.

Nicolas Maduro

Está cada vez más aislado y custodiado por los cubanos. Se desconoce su lugar actual de residencia, por lo que se supone que sigue en el bunker con agentes del G2. Se le ve poco. Ni él, ni sus aliados cubanos, confían en nadie del oficialismo. Cuba lo cuida como su “moneda de cambio” para conseguir un acuerdo con EEUU que flexibilice el embargo y evitar caer en un nuevo “período especial”. Maduro quiere encontrar una salida con mucha rapidez, antes que se deteriore aún más su situación. Teme que la intención de Rusia de mejorar su relación con Estados Unidos, propicie su caída final antes que consiga ese acuerdo que tanto requiere. No es fácil su situación. Se ha convertido en un peligro para la mayoría en el oficialismo y por eso son muchos quienes desean sacrificarlo para salvarse ellos. En ese sentido su peor enemigo es Diosdado, quien no dudaría en entregarlo con el fin de salvarse él. No controla al país, no controla al partido, no controla ni a su entorno. Es un cautivo de Cuba. La suerte de Maduro está en manos de Raúl Castro y de Donald Trump. Si ambos llegan a consensuar un trueque a favor de menos sanciones a la isla, el será el sacrificado aunque le esperaría un exilio más o menos tranquilo en la isla o en cualquier otra nación. Ese es el escenario que más le conviene, porque el temor de un ataque contra él no lo deja vivir con algo de paz.

Corrupción 

Aumenta la cantidad de denuncias que llegan sobre los negocios que hacen funcionarios de Corpoelec para privilegiar a quienes accedan a pagar fuertes sumas en dólares. Aquel sector o conjunto residencial que desee tener electricidad las 24 horas del día y escapar así de los apagones, deberá cancelar entre $1.200 y $2.500. La cifra depende de la zona, clase social de los solicitantes y sobre todo de las agallas del funcionario de la empresa. Ya no sólo se trata de hacer negocios con las averías, sobre todo con la sustitución de transformadores, sino que los apagones se han vuelto en la nueva ganancia de los pillos que usan uniformes de Corpoelec.

Oposición

La lucha de Juan Guaidó como líder opositor sigue su rumbo. Muchos le critican que aún no logra sacar a Maduro, como si eso fuera tan sencillo. Su actuación en los días posteriores al 30A es importante. La orden que le dio a Carlos Vecchio de reunirse con el jefe del Comando Sur llama a la esperanza de una acción militar que ponga fin a más de 20 años de desastre revolucionario. Por cierto, hay un cambio en el discurso que es interesante y es que ahora se habla de una coordinación y cooperación con el sector democrático de la Fuerza Armada Nacional para, entre otras cosas, no sólo cesar la usurpación sino expulsar a los invasores de Cuba y Rusia. Esa alianza militar entre la Venezuela democrática y EEUU aún no está concretada, pero se avanza a paso firme. Muchas veces explicamos que no tenía sentido que Guaidó pidiera esa intervención apelando al artículo 187, numeral 11, de la Constitución si no estaban concretadas las coordinaciones y consensuadas las decisiones. Parece que esos pasos ya se están cumpliendo. Tiene que existir una alineación casi perfecta de los involucrados para que esté justificada y tenga éxito. No era, ni es una decisión fácil porque toda operación militar por más perfecta que haya sido planeada, tiene un daño colateral. Hay que seguir confiando en la actual estrategia de la oposición liderada por Juan Guaidó. No hay otro plan alternativo. Debemos apostar a su éxito. En cuanto a la posible acción militar, al parecer hay varias alternativas en el tapete. Incluso hace pocos días el diario digital “El Español”, publicó un interesante trabajo con las opciones que han sido estudiadas.

Venezuela al Día

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