El español Rafa Nadal confirmó su reinado en Roland Garros conquistando un histórico duodécimo título en París tras una final este domingo en la que se impuso en cuatro mangas al austríaco Dominic Thiem, al que derrotó por 6-3, 5-7, 6-1 y 6-1.

Nadal, número dos mundial, sigue así a sus 33 años sin ceder el trono de la tierra batida al que muchos consideran su heredero en esta superficie y que ya había sido su víctima en la final de este torneo el año pasado.

Foto: Rafael Nadal, rey del polvo de ladrillo. AFP

En el barro 

El pasado mes de octubre, Mallorca sufrió unas trágicas inundaciones. Los vecinos se organizaron en patrullas de voluntarios para ayudar en las labores de limpieza, entre ellos el habitante más célebre del lugar, Rafa Nadal.

Las imágenes del tenista, campeón este domingo en Roland Garros por duodécima vez rodeado de todo el ‘glamour’ del tenis, dieron la vuelta al mundo. Vestido con una sudadera azul, despeinado, con unas botas de agua, un pantalón lleno de barro y una gran escoba en la mano, hablando con otros vecinos en la puerta de un garaje inundado.

Nadal estaba en Mallorca tras renunciar por lesión a la gira asiática de octubre y no dudó en acudir como voluntario a Sant Llorenç des Cardassar, uno de los pueblos más afectados, con una decena de muertos y situado a once kilómetros de su residencia mallorquina.

Su academia en el este de la isla mediterránea sirvió también como improvisado refugio de acogida.

El gesto fue percibido por lo general como una muestra más de la cercanía de Nadal y su compromiso con Mallorca.

“Es una persona muy solidaria, pensemos en lo de las lluvias de Mallorca, que estuvo colaborando y también dio dinero. Representa valores que en la política son valores que la gente aprecia. No creo que Nadal cometa el error de meterse en política, pero es un compendio de lo que en la sociedad valoramos como persona implicada”, subrayó este domingo antes de la final José Guirao, ministro español de Cultura y Deportes, que siguió el partido desde la tribuna presidencial en compañía del rey emérito Juan Carlos I.

En las redes sociales hubo sin embargo voces que acusaban al tenista de aprovechar la tragedia en términos de imagen personal, algo que indignó especialmente al deportista.

“Son cosas que nos llegan a todos. Al día siguiente fui a entrenar, pero a los quince minutos dije a mi equipo que no quería entrenar. Quería ir a ver a la gente”, se defendió un par de meses después en una entrevista con la televisión Movistar.

Su intento de mantener la privacidad quedo claro a principios de este año, cuando la revista española “¡Hola!” anunció en su portada que Nadal planea casarse a finales de este 2019 con Xisca, su novia de toda la vida.

“No voy a contar nada, ya me ha molestado bastante que saliera eso hoy”, respondió entonces el tenista al Diario de Mallorca.

La dicotomía entre persona discreta y gran estrella cuesta cuando tu propia imagen ocupa portadas en la prensa de todo el mundo, tu foto en calzoncillos forma parte de una campaña que ocupa todo un edificio o hay cientos de aficionados esperando para recibir un saludo a la puerta de tu hotel.

El equilibro entre ser Clark Kent y Superman no siempre resulta sencillo, pero este domingo Nadal volvió a vestirse con el traje de superhéroe.

AFP

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